Lunes, 19 de Diciembre de 2011 10:20

Lo sexo de las palabras

por  Margarita Michelini
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Un amigo ultra feminista anda en problemas. En el intento de adecuar sus conductas a las ondas igualitarias de las mujeres que lo rodean las extendió al lenguaje. Ya no solo dice “género” en lugar de sexo y niños/niñas cada vez que se refiere a los sub 13 sino que modifica el idioma castellano, de ahora en más: idiomo castellana.

La lista de correo abierta demostraba que el mismo mail había sido enviado a varones y mujeres. Las faltas de ortografía cortaban el aliento. El breve texto decía así:

 

Queridas todas: Como en la día de mi cumpleañas no estaré en la país las invito a una encuentra virtual, que no es lo mismo que una encuentra virtuosa. Las propongo una chatea redonda la próxima día 6, a las diez de la noche. Las que se inscriban en la lista de la chatea con la suficiente anticipación recibirán en su casa una regala. ¿Las copa? Acepto sugerencias para la menú.
Terminaba con su firma, que por precaución se mantendrá en reserva.

 

Por más amigo que sea, el muchacho tiene convicciones que pueden poner en aprietos legales a todo aquel que no respete debidamente los derechos inalienables del género de las ballenas amenazadas o el suyo propio. Para que el lector (y la lectora, obvio) se ubique, alcanza con decir que se trata de un tipo entrañable, sensible, informado y muy ganador con las mujeres. Aunque todavía no tiene 40 años, ya está de vuelta del anarquismo, de la dieta vegetariana y del movimiento antiglobalizador. En cambio sigue fiel a los ideales (¿para él idealas?) ecologistas, feministas e indigenistas.
Cuando comprendí que las faltas de ortografía de mi amigo no respondían ni a una dislexia tardía ni a una borrachera temprana sino a una nueva forma de militancia feminista, respiré aliviada. El no perdería su actual contrato internacional en moneda fuerte. 
En la siguiente apertura de la casilla la lista de respuestas a la invitación para festejar su cumpleañas era considerable.
Marisa le decía: “Mi querido. Entiendo que querés chatear con nosotros el día de tu cumple. Me parece sensacional siempre y cuando revises tu computadora porque sin duda tenés un bruto virus que te cambia las palabras. ¡No te imaginás la cantidad de faltas de ortografía que tenía tu mail! Por mi parte, hice venir al técnico que quedó muy extrañado. Nunca había visto un virus de ese tipo; piensa que debe ser una mutación.”
En cambio Diego lo insultaba. “Pedazo de boludo. ¿No será hora de que hagas un curso corto de Iidioma Español? ¿Para qué te sirve manejar cinco idiomas si justo el materno lo escribís como la mierda?"
Antes de que el amigo hubiera tenido tiempo de contestarle, Amparo se tomaba el atrevimiento de opinar. “Estimado Diego. No nas conocemos pero entiendo que compartimos la privilegia de ser amigas de (acá ponía el nombre del cumpleañero) y sus invitadas para festejar la cumpleañas en chateada redonda. Disculpame si me meto pero lo correcta es decir 'lengua materna' en lugar de 'idioma materno' porque la madre es femenina, ¿no? Si de todas maneras querés usar la palabra idioma, te sugiero: “la idioma materna”. Es una forma más respetuosa de la diferencia de género(a). Por otra parte, ¿qué te parece si nos juntamos en casa para la chatea? Yo vivo sola, ¿y vos?"
Ni corto ni perezoso, Diego que no sabe usar la copia oculta de los mails se mandó baboso a la vista de toda la lista: “Ampara, sería para mí una gran gusta, la chatea redonda en honor a nuestra común amistad masculina en la exterior. De la chatea redonda se puede pasar a la living o a donde más nas guste. ¿Qué tomás?”
Todos pensamos que Amparo contestó con copia oculta porque cuando Marisa preguntó: ¿No quieren venir todos a casa? ellos dos no contestaron nada.
Todos los otros y las otras continuaron el intercambio de mails con la idea de concretar un festejo en ausencia, sin herir la susceptibilidad feminista del festejado.
Andrés preguntaba: “¿A qué hora nos estaremos comunicanda? Decinos qué querés de regala.”
Aída sugería: “Proponga que nos reunamas en lo de Marisa también a tu vuelta. Guardaremos la mejor botella para esa ocasión (u ocasiona)”
Quien esto escribe mantuvo silencio de mail hasta que apareció la misiva de Sergio. “Me parece remacanudo que busquen una forma no discriminatoria de comunicarse. Pero me duele que no hayan pensado en los que somos lo neutro o lo doble, como prefieran: ni varón ni mujer. Igual los re quiero y nos estamos viendo en lo de Marucha, el seis para festejar en ausencia del difunto. Nada de vino, champagne.”

Respondí: “Querido Sergio. Muy fuerte tes pelebres. Nos has puesto a tedes en evidencie. Tente penser en le femenine y/o le masculine que nos olvidemes de lo humane, le conjunte, le neutre, le doble, sin discrimineción. ¡Perdén! Y para evitar problemas con el sexo del regalo, ¿qué les parece una reloj?”
Qué lindo que la gente se entienda, ¿verdad?

Publicado en la revista guambia, diciembre de 2006. (En esa fechal facebook no estaba disponible en castellano ni  las monedas fuertes  cuestionadas)

 

Ultima modificacion el Jueves, 19 de Enero de 2012 10:28

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